Discurso de Rectora Cecilia García-Arocha con motivo de 300 años de la UCV

PALABRAS  DE  LA  DOCTORA  CECILIA  GARCÍA-AROCHA  MÁRQUEZ, RECTORA  DE  LA  UNIVERSIDAD  CENTRAL  DE  VENEZUELA,

CON  MOTIVO   DEL  ACTO   DE  CELEBRACIÓN  DEL

TRICENTENARIO  DE  LA

UNIVERSIDAD  CENTRAL  DE  VENEZUELA

(Jueves, 16 de diciembre de 2021)

Muy buenos días y mi más cordial bienvenida a todos los presentes;  en nombre de las autoridades rectorales, y muy especialmente, en el mío propio, extiendo un caluroso abrazo a todos los ucevistas: docentes, estudiantes, empleados administrativos y de servicio, egresados, amigos y allegados, quienes unidos, nos agrupamos en esta magna fecha para celebrar  con justificado  júbilo los trescientos años de la fundación de la ilustre Universidad Central de Venezuela.

Presido con la mayor satisfacción este acto académico, como rectora de la Universidad Central de Venezuela, que representa uno de los eventos más relevantes, que en mi larga y extensa trayectoria académica y en los cargos que he desempeñado me ha correspondido. Por ello me siento honrada y orgullosa al pronunciar estas palabras, que manifiestan, todo el inmenso respeto, la gratitud y la deferencia que le tributo a esta mi querida universidad, que cumple 300 años de existencia.  Celebrar el tricentenario de nuestra casa de estudios, es un hecho imperecedero que por razones obvias no tiene comparación con ningún otro evento académico que hemos llevado a cabo.  Me siento inmensamente complacida de ser partícipe de tan magnánimo acontecimiento.

Dos hechos trascendentales -entre otros-  debemos resaltar en la existencia de nuestra UCV: aquel 22 de diciembre de 1721, en que por Real Cédula,  expedida en Lerma,  España,  por el   Monarca Don Felipe V de Borbón, en que  se produjo   el  nacimiento de la  actual  UCV, cuando  transforma el Colegio Seminario  de Santa Rosa de Lima en la Universidad Real y Pontificia  de Caracas;  y el otro,  106 años más tarde, en 1827, cuando surge el compromiso de la universidad  con la ruptura del orden colonial, y nuestro  Libertador Simón Bolívar  decreta, con la asesoría del claustro ucevista y del doctor José María Vargas, los “Estatutos  Republicanos” que confieren a la Universidad Central de Venezuela autonomía académica, carácter seglar y  autonomía  financiera.

Sobre estos hechos de vital importancia, el Doctor Alberto Navas nos expuso con brillante disertación el desarrollo de tales acontecimientos. Me permito aprovechar el momento, para dar mi felicitación y reconocimiento al Doctor Alberto Navas, quien, además de ser autor de varias publicaciones, hoy nos ha deleitado con los conocimientos que posee del devenir histórico de esta casa de estudios. Le reitero Doctor Navas nuestro profundo agradecimiento. Por sus valiosos aportes sobre este importante tema.

Cuando hacemos referencia al histórico evento del 24 de junio de 1827, estimo necesario resaltar   la significativa importancia que en el campo educativo venezolano de esos momentos ejercieron Bolívar y Vargas, y de cómo sus legados dejaron honda huella en el devenir académico y democrático de nuestra universidad.   Con Bolívar se derogaron normas, se remozó y modernizó debidamente la institución, se sentaron las bases de un nuevo orden que bien podría estimarse como punto de partida para una reforma universitaria. Gracias a las nuevas reglas, la universidad consolidó su autonomía, se le adjudicaron bienes y rentas propias para atender de modo independiente a sus requerimientos.  Se redactaron los estatutos republicanos, en los que se proclama una política universitaria de puertas abiertas; enfáticamente se establece que, en calidad de asistente, “no se impedirá a ninguno a oír las lecciones de un catedrático”.  Enorme y fructífero aporte, entre otros, que nos obsequió nuestro Libertador, para consolidar la vigencia y autonomía de la naciente casa de estudios.

Sobre José María Vargas, y su influencia en la vida universitaria y republicana, necesitaríamos un incalculable período de tiempo para plasmar su considerable e inmensa contribución en tales ámbitos.  Podemos resumir la grandeza de Vargas, al ponderar su legado; ya que  en él y en su pensamiento y acción se ha sostenido la Universidad Central de Venezuela;  tal y como lo expresó nuestro gran poeta Andrés Eloy Blanco: “Vargas no es solamente un grande hombre, no es simplemente el más puro de nuestros magistrados; Vargas es una hora, una hora en un reloj; una hora pasada, presente y futura, cíclica, declinante y vigente; en órbita sobre nosotros; una hora que suena con periódica angustia en la conciencia venezolana”. Con tan hermosas y profundas palabras del afamado poeta, condensamos el eterno agradecimiento que los universitarios le rendimos a tan eximia figura.

Siendo Vargas, nuestro primer Rector, junto al pensamiento libertario de Simón Bolívar, crea y nace nuestra Universidad Republicana, Democrática y Autónoma; y comienza desde ese entonces, el camino hacia los avances que, en educación, ciencias y humanismo, van incorporándose y haciéndola crecer en el transcurrir de sus trescientos años de historia.  Una institución, en la que se ejerce, sin sometimiento externo el análisis crítico de la realidad nacional; teniendo como fundamento la investigación científica y la libre reflexión…siempre en la búsqueda de la verdad.  A Vargas le debemos nuestra permanencia en la historia como la ilustre e imperecedera “Casa que Vence la Sombra”.

Y en los tiempos actuales en que, desafortunadamente, los valores declinan, en que a diario se nos cuestiona, en los que el país se convierte en un laberinto en el cual el poder desmedido se superpone a cualquier norma, a cualquier principio, resulta edificante constatar que en nuestra Universidad Central de Venezuela ha existido y perdurará por siempre, una inmensa reserva de talento, de  moral, de trabajo sostenido, de creación, de honestidad, de sublimes valores éticos que la  enaltecen y garantizarán su vigencia y su  prestigio por siempre.  Por tales razones, nada ni nadie nos harán desviar de tales principios y estaremos aquí para defender su existencia y su permanencia, como la mejor casa de estudios superiores del país y una de las de mayor relevancia de Latinoamérica.

Y es, en esta Alma Mater, en la que con el más grande orgullo y satisfacción   he   vivido la mayor parte de mi vida.    Desde los tiempos de estudiante, luego en la vida profesional y docente, y pasando luego a ocupar importantes cargos como decana, secretaria, hasta convertirme en la primera mujer rectora, llevo en lo más profundo del corazón a ésta, la ilustre Universidad Central de Venezuela.  La que he defendido y a la que he dedicado mis más grandes esfuerzos para preservarla.  Durante todo este camino dentro de la UCV, lo reitero, las vicisitudes y controversias han sido muchas; he resistido con honestidad y fortaleza, un cúmulo de adversas actitudes; he mantenido la permanencia en todas mis funciones docentes y administrativas, ante los peores años de gestión gubernamental que ha padecido Venezuela y que han incidido fatídicamente en su desarrollo; he tenido que afrontar en incontables  ocasiones a rivales que, desde  dentro  y fuera de la universidad, me han injustamente atacado, y ante tales hechos he mantenido una conducta serena y una actitud honesta, consciente, pero fuerte, decidida y contundente a  la hora de defender mis principios junto a la ilustre y tricentenaria casa que represento.  Sería injusto, igualmente, no reconocer, que para lograr mis objetivos y transitar tan arduos caminos, me han acompañado   siempre, apreciados amigos y leales compañeros de trabajo, que me han brindado en todo momento, y de manera desinteresada, su apoyo y su gentil colaboración; aspectos que celebro con genuino agradecimiento.

Con suma satisfacción, puedo expresar que la universidad me ha brindado la oportunidad de serle útil, de trabajar incansablemente por el beneplácito de la colectividad que la conforma, de elevar mi voz cuando ha sido necesario mantenerla  y sentirla en su sitial que le corresponde; y de conservar en alto su dignidad,  que es la misma dignidad de todo ucevista y es también la dignidad de la patria que reclama imperiosamente  respeto  y libertad; para todo ello, no ha existido obstáculo alguno que haya impedido  llevar a cabo nuestra consigna de vida universitaria, en la que la voluntad de servicio hacia la UCV, ha estado perennemente presente.  Con estas francas palabras que sencillamente expongo, le rindo un humilde pero espontáneo y sincero tributo a la Universidad Central de Venezuela, en la celebración de sus trescientos años de creada.

Al rememorar a Bolívar y a Vargas, nos viene a la memoria, también, la innumerable cantidad de excelsos personajes que han surgido de nuestra universidad; me sería imposible hoy señalar y detallar estas valiosas figuras que han sido y son parte implícita de la historia de la Universidad Central de Venezuela.  Pero, no por ello los olvidamos; al contrario, les rendimos con nuestro recuerdo el imperecedero reconocimiento de su paso por la UCV y por los innegables frutos que su presencia y su magnífica labor, a través de todos estos años, le otorgaron y prodigaron a esta su casa.  Para todos ellos, estén donde estén, nuestro eterno agradecimiento.

Al conmemorar esta magna fecha de tres siglos de existencia de la UCV el Consejo Universitario en su sesión ordinaria del día miércoles 20 de octubre de 2021, aprobó la creación de la “Orden 300 años de la Universidad Central de Venezuela”,  en sus menciones de derechos humanos, preservación medio-ambiental y de innovación académica, científica y tecnológica, con la cual nos permitimos premiar y enaltecer a valiosas personas de nuestro mundo académico,  que han dejado muy en alto el nombre y el prestigio de la UCV, distinguiéndose  en el ejercicio de su misión y por los valiosos esfuerzos en beneficio de la institución.

Por mi condición de Rectora presido en función de Gran Canciller el Consejo de la Orden,  que la conforman distinguidos profesores:   Dr. Nicolás Bianco Colmenares,  Vicerrector Académico, Dr. Amalio Belmonte Guzmán, Secretario y Vicerrector Administrativo (E), Magister y Politólogo Juan  Carlos Barreto,  Director del Centro para la Paz y Derechos Humanos “Padre Luis María Olaso», Dr. Gilberto Buenaño, Director del Centro de Estudios integrales del Ambiente de la  Universidad Central de Venezuela,  Dr. Félix Tapia, Gerente del Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico, Dra. Olga González Blanco, Secretaria Ejecutiva de las Órdenes UCV y el Bachiller David Sosa, Presidente de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad Central de Venezuela. 

Expreso mi agradecimiento a los miembros de la comisión que les corresponderá la labor del otorgamiento de los respectivos galardones, luego del cumplimiento de los procedimientos y requisitos para su distinción. Especialmente a la Dra. Olga González Blanco, quien en su condición de Secretaria Ejecutiva de las Órdenes de la UCV., presentó ante el Consejo Universitario, el proyecto para su creación.

Gracias muy sinceras al profesor Raúl López Moreno, Director de nuestro Orfeón Universitario, Patrimonio Artístico de la nación, así como a sus apreciados integrantes, que, como siempre, nos acompañan en todas las actividades que realizamos.

El 22 de diciembre de 2021 es y será una fecha inolvidable, que perdurará por siempre en todos nosotros.  La mantendremos en nuestros corazones, por múltiples razones; sobre todo, porque tenemos el privilegio de ser testigos y presenciales protagonistas de tan magna fecha.  Al ratificar nuestra satisfacción por este maravilloso acto, formulamos votos por el bienestar de quienes conformamos esta gran familia; al mismo tiempo reiteramos la voluntad de mantener digna la universidad en defensa de su carácter autonómico y de continuar siendo partícipes de la tarea hacia la conquista de un país de plena democracia y auténtica libertad.

Finalmente, reitero que en nuestro trayecto universitario y ciudadano, la voluntad de servicio siempre ha estado presente y que hoy, todos, expresamos nuestro sentimiento  agradecido a la tricentenaria casa de estudios, por lo que somos y por  la que  continuaremos ofreciendo lo que nuestro intelecto, nuestro espíritu y nuestro corazón considere necesario para que permanezca encendida “la lumbre de fiel claridad” y que ha iluminado los momentos de mayor penumbra que sobre ella se han hecho presentes.

No olvidemos nunca, que la ilustre y Tricentenaria Universidad Central de Venezuela, perdurará por siempre como la Casa que Vence la Sombra: cultura de luz y paz, libre, plural, democrática y por siempre autónoma!

¡Gracias y Feliz Navidad!

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s