Comienza la Cuaresma en la UCV: “La palabra es un don”

cenizas

La Parroquia Universitaria inició la conmemoración del tiempo de Cuaresma que para los cristianos es el camino a la Pascua de Resurrección. El  sacerdote jesuita, Raúl Herrera, llamó a la  comunidad universitaria  a la conversión, a leer y explicar el Mensaje del Papa Francisco: “La Palabra es un don. El otro es un don”.

Para los  cristianos, reflexiona el Santo Padre, la Cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte. Y en este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios «de todo corazón».

“Es un tiempo propicio para intensificar la vida del espíritu, a través de los medios santos que la Iglesia nos ofrece: el ayuno, la oración y la limosna. En la base de todo está la Palabra de Dios, que en este tiempo se nos invita a escuchar y a meditar con mayor frecuencia”,

Desde la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro, el Papa Francisco hace un llamado a todos los miembros de la Iglesia de dejarnos guiar  y entender cómo hemos de comportarnos para alcanzar la verdadera felicidad y la vida eterna, exhortándonos a una sincera conversión.

Relata  el Papa, que Lázaro nos enseña que el otro es un don. “La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor. Incluso el pobre en la puerta del rico, no es una carga molesta, sino una llamada a convertirse y a cambiar de vida”.

“La primera invitación que nos hace esta parábola es la de abrir la puerta de nuestro corazón al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido. La Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo”.

raul

La Palabra es un don

El Papa Francisco señala que el sacerdote, mientras impone la ceniza en la cabeza, dice las siguientes palabras: «Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás». El rico y el pobre, en efecto, mueren, y la parte principal de la parábola se desarrolla en el más allá. Los dos personajes descubren de repente que «sin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de él”.

Para su  Santidad se revela el verdadero problema del rico: la raíz de sus males está en no prestar oído a la Palabra de Dios; esto es lo que le llevó a no amar ya a Dios y por tanto a despreciar al prójimo.

“La Palabra de Dios es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversión del corazón de los hombres y orientar nuevamente a Dios. Cerrar el corazón al don de Dios que habla tiene como efecto cerrar el corazón al don del hermano”.

Concluye el Papa en exhortar a todos los fieles a que manifiesten  su renovación espiritual y desde la Parroquia Universitaria, se realizó un llamado a realizar actividades en solidaridad con los hermanos venezolanos que se encuentran en situación de calle.

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